Hipertensión | 2025-08-26 01:31:50
La hipertensión arterial se considera un "enemigo silencioso" porque suele cursar de manera asintomática durante años, mientras produce daño progresivo en órganos diana como el corazón, el cerebro, los riñones y los vasos sanguíneos. Esta característica asintomática explica que muchos pacientes desconozcan su condición hasta que se manifiestan complicaciones graves, como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal o daño vascular periférico.[1-2]
El daño subclínico es frecuente: la literatura documenta una alta prevalencia de lesiones cerebrales silentes, como infartos cerebrales asintomáticos y lesiones de sustancia blanca, en pacientes hipertensos, especialmente en adultos mayores. Estas lesiones, detectables solo mediante estudios de imagen, se asocian con deterioro cognitivo y mayor riesgo de eventos neurológicos mayores.[3] de manera similar, la isquemia miocárdica silente y las alteraciones electrocardiográficas asintomáticas son comunes en hipertensos y se relacionan con mayor riesgo de eventos cardiovasculares, incluso en ausencia de síntomas como dolor torácico.[4-6]
La relación continua entre la presión arterial y la mortalidad cardiovascular, incluso por debajo del umbral diagnóstico de hipertensión, refuerza la importancia de la detección y el control precoz, ya que el riesgo de eventos aumenta de forma progresiva con cifras tensionales elevadas, aunque el paciente permanezca asintomático.[1] por todo ello, la hipertensión arterial representa un factor de riesgo mayor y silencioso para la morbimortalidad cardiovascular y cerebrovascular, justificando su denominación como "enemigo silencioso" en la práctica clínica.[1][3][6]
Referencias
1.mortality patterns in hypertension. Arima h, barzi f, chalmers j. Journal of hypertension. 2011;29 suppl 1:s3-7. Doi:10.1097/01.hjh.0000410246.59221.b1.
2. Silent cerebral infarction as a form of hypertensive target organ damage in the brain. Hougaku h, matsumoto m, kitagawa k, et al. Hypertension (dallas, tex. : 1979). 1992;20(6):816-20. Doi:10.1161/01.hyp.20.6.816.
3. Association between central blood pressure and subclinical cerebrovascular disease in older adults. Matsumoto k, jin z, homma s, et al. Hypertension (dallas, tex. : 1979). 2020;75(2):580-587. Oi:10.1161/hypertensionaha.119.13478.
4.diuretics, arrhythmias and silent myocardial ischaemia in hypertensive patients. Storstein l. European heart journal. 1992;13 suppl g:81-4. Doi:10.1093/eurheartj/13.suppl_g.81.
5. Silent st depression and cardiovascular end-organ damage in newly found, older hypertensives. Terpstra wf, may jf, smit aj, et al. Hypertension (dallas, tex. : 1979). 2001;37(4):1083-8. Doi:10.1161/01.hyp.37.4.1083.
6. Silent ischaemia and hypertension. Boon d, piek jj, van montfrans ga. Journal of hypertension. 2000;18(10):1355-64. Doi:10.1097/00004872-200018100-00002.